lunes, marzo 27, 2006

El BB de Yahoo!



Dos años en Japón y te puedes acostumbrar a todo. Transporte público que funciona (puntualísimo al segundo), empleados públicos amables, calles limpias, bajísima criminalidad, candidatos a las elecciones que no pintarrajean paredes -ni cerros- con los colores de sus partidos, en fin, ustedes se hacen la idea. Son esas cosas que -es una lástima- nos hacen ver al Perú, nuestro amado país, como una tierra de bárbaros.

Recuerdo haber disfrutado feliz, hace sólo dos años, de mi súper-ultra-hiper-rápida conexión a Internet vía Speedy ADSL 256kbps por sólo 40 dólares mensuales. Dos años después esta velocidad ha sido aumentada (por una eficientísima Telefónica) a 600kbps, ¡y todo por el mismo precio! De hecho, pensaba, ésta era una de esas cosas que extrañaría en Japón. No la rapidez, ya que estaba seguro podría conseguir conexiones ultra veloces por aquí, pero por lo menos el precio. O la relación velocidad/precio. ¿Acaso podría encontrarme con un servicio más barato en el Japón, país que disfruta de la nada envidiable particularidad de ser hogar de las dos ciudades más caras del mundo?

¡Cuán equivocado estaba!

En casa estoy conectado al mundo vía Yahoo! BB, un servicio ADSL de 50Mbps, es decir 50,000kbps, es decir unas 80 veces más rápido que los 600kbps de Speedy, por el mismo precio, ES DECIR, pagando 80 veces menos por cada kbps. Este servicio incluye, además de la conexión ADSL, el servicio BB Phone que convierte mi aparato telefónico en un teléfono IP (sin necesidad de tener encendida ninguna computadora) que no me cobra un centavo por llamadas dentro de Japón a otros teléfonos IP -y que factura como locales las llamadas hechas a cualquier teléfono no IP en Japón (¿se imaginan hablando desde Lima con cualquier teléfono en el Cuzco a tarifa local? Bueno, esa es la idea)-, una casilla de correo sin límite (tiene alguno, pero es demasiado grande), y algunos otros servicios que no uso... ¡por no saber suficiente japonés!

Si quisiese podría pagar unos 10 dólares mensuales adicionales para usar el servicio de Yahoo! BB Hikari que, vía una conexión de fibra óptica, ofrece velocidades que comienzan en 100Mbps... pero esto ya es demasiado rápido para mí.

Por supuesto que si quisera podría simplemente no pagar un yen y, sentándome cómodamente en un Starbucks -o en cualquiera de muchos otros locales con conexión gratuita WiFi-, podría navegar gratuitamente a mis anchas por mis páginas favoritas. Pero, ustedes lo saben, no hay nada como poder estar sentado en tu propio sofá visitando las páginas porn... digo, de noticias de tu país.

¿Algún día tendremos un sistema similar en el Perú? ¿Con la misma relación velocidad/precio? Nahhhh... Seguiremos siendo tercermundistas hasta en esto.

sábado, marzo 25, 2006

Un pez fuera del agua



Los limeños me sabrán entender. Estamos acostumbrados a vivir en una ciudad cuya humedad ambiental se encuentra normalmente entre 70% y 90%, y que llega eventualmente a 100% en invierno. ¡Ay, esos húmedos inviernos limeños! Estos valores son tan altos que siempre me he preguntado cómo es que los habitantes de la Tres Veces Coronada Villa no hemos cambiado -darwinianamente- nuestros pulmones por simples y eficientes agallas y branquias.

El hecho es que estamos acostumbrados a estos niveles de humedad. O quizá malacostumbrados. Tres cuartas partes de los niños han sufrido (o sufren) de asma o bronquitis y reciben como la mejor recomendación de los médicos ir a pasar una temporada en Chosica u otro lugar de clima seco. Yo fui uno de los afortunados ya que, después de algunos años de atroz sufrimiento, mágicamente me curé. ¡Nunca más broncodilatadores en mi vida!

Por ello vivir en Kioto, ciudad de clima normalmente seco (excepto en verano cuando la humedad sube al máximo y el bochorno se torna insoportable) debería hacerme feliz. Debería, pero no lo hace. La humedad en época invernal puede bajar sin ningún problema de 40% y eso, queridos amigos, es demasiado seco para mí.

No me había percatado de esto realmente sino hasta el día de hoy en que, por dos días seguidos, he sufrido de terribles dolores de cabeza. Verán, sufro normalmente de migrañas, así que no soy ajeno a los dolores de cabeza, pero los de estos días no encajaban en el perfil (los migrañosos sabemos cuál es el detonante de nuestros dolores), hasta que caí en cuenta (o fui hecho caer en cuenta) que la humedad durante estas tardes no está excediendo 35%.

¡Santa sequedad, Batman!

Afortunadamente tenemos un calentador/humidificador en casa. Uno con iones -que vé tú a saber qué es-, que tenemos al máximo estos días. Normalmente lo teníamos encendido para calentar el ambiente, pero estos días su principal función es llenar de agua nuestros pulmones. Y si eso no funciona, juro que me voy a dormir bajo la ducha, dejando el agua correr.

Y pensar que mi doctor me mandó vivir en un lugar de clima seco...

jueves, marzo 23, 2006

El desorden va por dentro



Y el día tan esperado por fin llegó. Los voluntarios estuvimos listos desde temprano, saboreando el éxito de nuestra misión por adelantado. No, no era una misión de espionaje para encontrar guaridas de Al Qaeda en Japón: queríamos poner manos a la obra en un proyecto de lograse mejorar nuestra mutua convivencia. No, tampoco queríamos erradicar el hambre del mundo, ni desaparecer la pobreza ni hacer de este un mundo más feliz: nosotros sólo queríamos limpiar el laboratorio...

Por algún motivo - que desconozco mayormente - la mayoría de japoneses que frecuento son pulcros, pulcrísimos hacia afuera, pero viven en departamentos que parecen chiqueros. Y no, no conozco suficientes japoneses para asegurar que esto es así siempre, pero igual me lo imagino. ¿Nunca les han dicho "dime cómo manejas y cuidas el auto y te diré cómo eres"? Tómense un minuto cuando suban al auto de otra persona para fijarse en los detalles: limpieza, orden, música, papeles tirados, alineamiento de faros, ¿le funciona el cláxon?, ¿está la guantera rebosante de papeles?, ¿funcionan todas las ventanillas eléctricas? Estén seguros que así como mantiene esta persona su auto, mantiene su espíritu. Y fíjense cómo maneja: ¿respeta las señales de tránsito?, ¿se permite exceder el límite de velocidad cuando no hay policías cerca?, ¿le toca el cláxon a todo el mundo? ¿cede el paso a los peatones? ¿se ofusca cuando una combi se cruza en su camino, y decide vengarse cerrándole el paso tan pronto puede? Pues es así como esta persona se comporta en el mundo real.

Algo similar veo que pasa con los japoneses. Todos son extremadamente corteses, amables, gentiles, respetuosos. Claro, es parte de la cultura local: un sentido cívico muy elevado ayuda a sobrellevar el hecho de que haya tanta gente viviendo aquí. Y además de todo eso son muy silenciosos. ¿Alguna vez se han preguntado porqué las figuras de anime tienen los ojos tan grandes y las bocas tan pequeñas? Pues es así como se ven los mismos japoneses: atentos observadores de lo que pasa a su alrededor, pero extremadamente silenciosos y parcos que no dicen lo que piensan. Como diría mi abuelita, "por fuera flores, por dentro temblores".

Esta es mi interpretación y así es como lo veo: los japoneses cuidan mucho su imagen, sus maneras, cómo hablan, cómo envuelven obsequios, y por ello son pulcros hacia afuera. Pero la procesión va por dentro, y por ello sus viviendas son tan desordenadas...

Pero no me quejo, ya que en realidad es algo que no tiene por qué importarme. Sólo me molesta un poco cuando abro los ojos y me percato cómo tenemos el laboratorio, pero luego me concentro en mi propio escritorio y lo demás desaparece.

... Y es así como ayer, armados de una aspiradora industrial, muchos trapos y muchas ganas, nos deshicimos de muchos kilos de basura acumulada en estos doce meses. Y luego procedimos a guardar cuidadosamente la aspiradora hasta el próximo año...

domingo, marzo 19, 2006

♪ No es más que un hasta luego... ♪



Ésta era una de esas verdades de Perogrullo, una de esas cosas que cuando te las cuentan respondes “claro, ¡duh…!”, una de esas cosas que escuchas por todos lados y que te parecen tan pero tan evidentes, que no te das cuenta que realmente no te has dado cuenta.

Hace unas semanas, Yoshino comentó que marzo era el mes de las despedidas en Japón, el mes en que la gente terminaba la universidad, se cambiaba de trabajo, se mudaba a otra ciudad. Abril, por el contrario, es el mes de las bienvenidas, el mes en que todo comienza, el mes en que nueva gente llega, el mes en que inicias clases, en que inicias un nuevo trabajo. La vida concluye en marzo pero vuelve a comenzar en abril.

A diferencia de los países hispanoamericanos en que el año fiscal termina el 31 de diciembre de cada año (¡y lo sufren más que nadie mis amigos contadores!), el año fiscal japonés termina el 31 de marzo. Esto no tiene nada que ver con la llegada de la primavera boreal ni con el año nuevo chino, sino fue adaptado del sistema británico cuyo año fiscal termina en la misma fecha (al contrario del estadounidense que concluye el 30 de septiembre).

Así que en abril comienzan las cuentas fiscales, se inician el año escolar y el universitario, los recién egresados inician su vida laboral en ese mes, y los cambios de puestos y nuevas asignaciones en el trabajo también. Los nuevos becarios llegan a Japón en abril, algunas nuevas leyes importantes entran en vigencia en ese mes y, en general, se siente que un nuevo ciclo comienza.

Pero ello significa también que en marzo concluyen las clases y te despedirás de mucha gente de la que te has hecho amigo, y es recién cuando le dices adiós al primero de ellos que te das cuenta de qué tan cierto era aquello de que marzo es un mes tan triste.

Este mes me toca despedirme de Yuki, una colombiana que nunca aguantó pulgas de nadie, que se va de regreso al trópico; de Mai, una japonesa de sonrisa amable que venciendo su timidez decidió hacerme sentir más cómodo en el Laboratorio, que se va a trabajar a Osaka; de Masami, otra compañera de laboratorio que mejoró notablemente su inglés para poder hablar conmigo, que también se va a Osaka; y de Hiroshi, un japonés de ideas innovadoras, la nueva sangre de Japón, que se va a trabajar a Tokio.

A los cuatro les deseo lo mejor en el futuro, que vuestros sueños se cumplan, y que el nuevo ciclo que están por comenzar en abril les traiga alegría y prosperidad.

¡Hasta la vista amigos! El mundo es un pañuelo y estoy seguro nos volveremos a ver las caras pronto.

またね~!

miércoles, marzo 15, 2006

La Yakuza


Miembros de un clan Yakuza (Foto, Japonline.com)

[Este artículo es un breve extracto de un trabajo preparado para la clase de Cultura Japonesa en la Universidad de Kioto]


Sí claro, todos sabemos lo que es la Yakuza. Hemos visto suficientes películas y animes para entender que ellos son la mafia japonesa, sujetos que visten de traje negro, lentes oscuros, que manejan Mercedes y que, cuando hacen algo malo, son castigados con la amputación del meñique. ¿No es acaso así de sencillo?

Pues en realidad no lo es. Lo sería si fuesen realmente similares a la mafia italiana, pero no lo son. En primer lugar, no están escondidos: todos saben dónde viven. ¡Algunos de los clanes tienen oficinas con el logotipo del mismo en la puerta! Están muy relacionados al gobierno, y evitan cometer crímenes abiertamente. ¡Jamás asesinarían a un miembro del gobierno, como tantas mafias o grupos terroristas! No necesitan ser todos japoneses (como sicilianos en la mafia italiana) y aceptan personas de toda cultura. Son lo que llamaríamos una mafia sui géneris, adaptada perfectamente al mundo japonés...

Sus orígenes, se dice, datan de comienzos del siglo XVII, cuando el país fue reunificado bajo el Shogunato Tokugawa, lo que dejó a miles de samurai sin trabajo. Algunos de ellos se dedicaron al pillaje, lo que originó que grupos de pobladores se juntasen (en comités de autodefensa... ¡je!) y aprendiesen artes marciales para protejerse. Estos grupos, los de los samurai dedicados al pillaje y los de los pobladores, fueron conocidos como los kabuki-mono y los machi-yakko, los locos y los servidores del pueblo.

Fast forward al siglo XVIII y veremos que los kabuki-mono y los machi-yakko se han diluído y mezclado convirtiéndose en dos grupos de autodefensa, el primero llamado Tekiya dedicado a la protección de comerciantes y ambulantes, y el segundo llamado Bakuto dedicado al manejo y protección de los negocios juegos y apuestas. La estructura jerárquica y reglas básicas de la Yakuza actual son herencia de la de la Tekiya, pero el kernel o corazón de la criminalidad -así como el gusto japonés por las apuestas- lo son del Bakuto. Digamos que ambos son los padres directos de la Yakuza.

Por cierto, el nombre de Yakuza proviene de un juego de cartas llamado Hanafuda, en el que el valor de la mano es equivalente al último dígito de la suma de las tres cartas que se tienen consigo. Una combinación perdedora es 8, 9, 3, ya que, siendo la suma 20, el valor de la mano es cero. Esta combinación se lee en japonés ya-ku-za, y fue adoptada por los miembros de esta organización ya que ellos se sienten parias de la sociedad, personas que han sido rechazados de la misma, elementos "sin valor"...

Hacia finales del siglo XIX llegó la modernidad a Japón de manos de la Restauración Meiji, y con ella los clanes Yakuza no quisieron quedarse atrás. Comenzaron a interesarse en el negocio de la construcción, en los puertos y en el transporte. Dejaron de lado -temporalmente- los juegos de azar, y se concentraron en los negocios. Coquetearon con la política y se aliaron con miembros del gobierno, apoyándolos con el fin de obtener ciertas prebendas. El clan Genyosha, por ejemplo, fue requerido por el Primer Ministro japonés para realizar una acción encubierta en Corea. Los Genyosha se infiltraron en el palacio real coreano y asesinaron a la reina precipitando, en parte, la invasión japonesa a ese país.

La ocupación norteamericana en Japón después de la Segunda Guerra Mundial, no hizo sino proporcionarles un nuevo medio para ganar dinero: el mercado negro de alimentos. Durante estos años los miembros de la Yakuza adquirieron la costumbre de vestirse "como las mafias norteamericanas" que se veían por televisión: ternos negros, lentes negros, grandes autos del mismo color. Entre los años 1958 y 1963, los miembros de la Yakuza aumentaron en un 150% llegando a tener 184,000 integrantes, ¡más que el propio ejército nipón! Actualmente, sin embargo, ese número ha decrecido a no más de 90,000 miembros.

Luego de más de 300 años, la Yakuza sigue existiendo y es parte integrante de la comunidad japonesa. Han diversificado sus negocios, se han organizado en 25 grandes clanes o sindicatos y generan entre 45,000 y 80,000 millones de dólares anuales, casi tanto como Ecuador y Bolivia juntos. Y en todo este tiempo han procurado no faltar a su parte del contrato tácito con la sociedad: no afectar directamente al ciudadano común y corriente.

El futuro, sin embargo, no se les presenta tan brillante. Japón publicó en el año 1991 la "Ley contra actividades criminales" y creó en 1998 la Agencia Supervisora Financiera, hechos que restringirán o harán más difíciles -al menos en el papel- sus actividades. Los clanes están tratando de adecuarse a los nuevos tiempos y están oficializando sus actividades fachada. El letrero que orgulloso anunciaba a los visitantes que estaban ingresando al cuartel principal de Yamaguchi-gumi, el más grande clan Yakuza, ha sido cambiado por uno que te da la bienvenida a la Corporación Yamaki. La placa en la puerta de las oficinas de Inagawa-kai reza ahora Industrias Inagawa. Uno de los clanes tomó el nombre de una organización religiosa, la Iglesia de la Paz y la Moral, y nombró a su jefe como el sacerdote supremo.

Pero, como mencionábamos, el futuro se les anuncia difícil. En palabras de Kakuji Inagawa, jefe del clan Inagawa-kai (ahora Industrias Inagawa), "...al final, la Yakuza terminará pareciéndose a la mafia americana. Habrá una sóla organización pues los grandes tomarán el control de los más pequeños. Ya se nota el cambio a una organización con estructura corporativa. Pero entonces la mafia comenzará a matar por dinero. La Yakuza debe obedecer preceptos morales y reglas, pero esa tradición está desapareciendo. ¡Ojalá pudiésemos dar vuelta atrás al tiempo! Es la brecha generacional la que me preocupa..."

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La información presentada aquí fue obtenida de los siguientes medios, y están todos invitados a visitarlos:

lunes, marzo 13, 2006

¡Ay, mujeres...!

Exelentísimo Juez, distinguidos miembros del jurado, noble público presente:

El motivo que nos tiene aquí reunidos, en esta catedral de la justicia, no es otro sino sustentar aquella máxima másculina que nuestros abuelos transmitieron a nuestros padres, y ellos luego hicieron con nosotros, y que nosotros debemos continuar con nuestros hijos. Aquella máxima que ha sido vilipendiada por siglos, pero que nosotros, varones, hemos defendido estoicamente a lo largo de centurias:

"Todas las mujeres son iguales"

Pretendemos demostrar aquí y ahora, señor Juez, que aquella máxima es cierta, que ha sido siempre cierta, y que no deberá ni podrá ser discutida en el futuro, so pena de violar el veredicto que vuestra Usía, confiamos, tendrá a bien emitir.

Para hacerlo, permítasenos presentar ante ustedes una primera prueba referencial, de la que queremos se tome nota y sea llamada de aquí en adelante, "Prueba A". Esta prueba servirá de marco referencial a las posteriores, y por eso la presentamos primero:


Prueba A. Prueba referencial.

Como pueden apreciar, pasadas las dieciséis horas, la temperatura en esta ciudad llamada Kioto, una ciudad cualquiera caracterizada únicamente porque se encuentra en las antípodas, no excedía los seis grados centígrados. Podemos aseverar, con base en la Meteorología, que pasada esa hora la temperatura no sólo no puede aumentar, sino más bien probablemente disminuya.

Tómese en cuenta dicha información, señor Juez, señores del Jurado, y obsérvese a continuación las siguientes fotografías, que tendremos a bien llamar "Prueba B", "Prueba C" y "Prueba D" respectivamente:


Pruebas B y C.


Prueba D.

¡Puede apreciarse claramente, vuestra Señoría, cómo las mujeres prefieren sufrir la incomodidad de las inclemencias del clima, antes que dejar de mostrar cuanta piel puedan! Eso es verdad, y todos los varones lo hemos sabido siempre. ¡Ay de aquel entre nosotros que ose preguntarles, amablemente preocupados por su salud, el por qué no usan prendas más abrigadoras! Una mirada fulminadora lo atravesará mientras escucha aquella improbable -pero siempre repetida- respuesta, "porque así se ve mejor".

Que quede constancia en base a las Pruebas B, C y D, su Excelencia, cómo todas las mujeres preferirán siempre la imagen por encima de la salud, no importando el lugar en el que vivan.

Ahora procederemos a mostrar las siguientes fotografías, que denominaremos "Prueba E" y "Prueba F" respectivamente:


Prueba E.


Prueba F.

En base a las pruebas aquí presentadas podemos confirmar, su Señoría, que cuando jóvenes las mujeres siempre se juntan en grupos (usualmente dúos), salen a comprar juntas, visten lo mismo, se maquillan de manera similar, y, en general, tratan de confundirse unas con otras, confundiéndonos más bien a nosotros, pobres e inexpertos varones.

Que quede constancia, entonces, que en todo el planeta las mujeres, cuando jóvenes, visten igual que los demás miembros de su grupo. No discutiremos más este punto de evidencia absoluta.

A continuación presentaremos antes usted, excelentísimo Magistrado, y ante ustedes, distinguidísimos miembros del Jurado, aquella que llamaremos "Prueba G":


Prueba G.

El agua no puede ser más clara que esta prueba, Usía, y queda demostrado que las mujeres, en época escolar -y muchas veces también pasada aquella etapa, pero no presentamos pruebas aquí así que nos abstenemos de afirmarlo-, primero, se suben la falda cuantos centímetros puedan (concuerda con las Pruebas B, C y D), segundo, se juntan en grupos al salir por la calle (concuerda con las Pruebas E y F), tercero, gustan cargar bolsas de compra con ellas demostrando que son compradoras compulsivas -y nótese que ninguna carece de bolsa demostrando, asimismo, que puede haber discriminación en el grupo si una de ellas no compra con las demás-, y cuarto, siempre tienen una líder que camina delante de todas y a la que todas deben respeto permanente. Las Pink Ladies de la película Grease son otro claro ejemplo de lo que aquí mencionamos.

Señor Juez, señores del jurado, público presente. Hemos presentado ante ustedes pruebas contundentes, irrefutables y avasalladoras que demuestran que aquella frase que nosotros, miembros de la hermandad masculina, hemos repetido hasta el cansancio, "todas las mujeres son iguales", es cierta aquí y en todo el mundo. Solicitamos por tanto a usted, su Excelencia, se nos permita el uso de la misma a nuestro libre albederío de aquí y por toda la eternidad.

Señor Juez, nos retiramos ahora y quedamos a la espera de la versión femenina. Confiamos en que su imparcial veredicto nos dará la razón.

Con su permiso, procedemos a retirarnos.

sábado, marzo 11, 2006

Nieve pa'qué te quiero...

Tanto Weather Underground como Yahoo! Weather pronostican un poco de nieve para la próxima semana. ¡Lástima! Ya me había acostumbrado a despertar con temperaturas por encima de los cinco grados. Parece que tendré que sacar los Kairos de su escondite...

Estoy seguro que la nieve no alcanzará a cubrir la ciudad de un manto blanco como a finales del 2005 en que tuvimos casi-casi una blanca Navidad (nevó el 22, y el 24 ya no quedaba rastro de la condenada nieve...), pero espero sea la última jugarreta de este invierno que se va y se va pero no se ha ido... Verano, ¡ven a mí!

Y antes que pase el año sin postearlas, algunas fotillos nevadas que tomé ese helado jueves 22. Abríguense antes de verlas.


En un templo frente a la Universidad. Por si no se nota, tanto el suelo como el techo están totalmente cubiertos de nieve. Y sí, ya sé, ya sé, hay millones de templos en esta ciudad. Aquí todos los que mueren van directo al cielo...


En el mismo templo. Me gusta que el techo del mismo le da la escala adecuada a la lamparita esta.


No hay edad para jugar con la nieve, ¿eh? Estos chicos la pasaron de la refurinfunfláis y no me prestaron atención para nada... A poco que ni quería...


Sí, adivinaron, ese soy-ese soy-ese soy yo. Vistiendo unos lindos botines que están totalmente ocultos en la nieve. ¿20cm? ¿30cm? Bastante, ¿eh?


El edificio de mi laboratorio visto por detrás.


Me gusta mucho la foto de este simple cartelito. Creo que queda claro dónde estamos y cuánto nevó ese día.


La fachada de la Universidad de Kioto en todo su esplendor.

Después de ver estas fotos me creerán si les cuento que cuando la temperatura supera los diez grados ya se siente calientito, ¿no? ¡Disfruten los últimos días del verano austral!

viernes, marzo 10, 2006

En un laboratorio vacío...



Hace poco concluyó (finalmente) el semestre. La quincena de exámenes finales, reportes y presentaciones es cosa del pasado. También la sustentación de Tesis por quienes terminaron cursos de maestría o doctorado. Aquellos que le dicen adios a la universidad (y que van a comenzar a trabajar este primero de abril) están gozando de unas bien merecidas vacaciones, y aquellos otros que están a un año de concluir están ya buscando trabajo. Porque sí, en Japón uno busca y se asegura un buen trabajo un año antes de concluir la Universidad.

Veamos cómo es la historia.

A pesar de lo que muchos japoneses cuentan (y de lo que algunos se quejan), el sistema de trabajo nipón ha cambiado poco. La probabilidad de que te quedes trabajando de por vida en la misma empresa en la que inicias tu actividad laboral (válido para egresados universitarios) es de un 60-70%. Cierto, aquel porcentaje es menor al de hace unos años, pero no deja de ser asombrosamente alto considerando que en occidente dicha probabilidad es más bien cercana al 0%.

Noviembre-Diciembre 2005. Durante los últimos meses de cada año, aquellos estudiantes que están por comenzar su penúltimo semestre (de grado o postgrado) comienzan a prepararse para las “Recruit Fair” o Ferias de Reclutamiento que se realizarán en un par de meses. Todos compran trajes nuevos y se preparan en cursos especiales para dar una buena impresión en las mismas. Asisten a seminarios y charlas, compran revistas especializadas y escuchan atentos a los gurúes del reclutamiento, ya que de lo que ocurra en los próximos meses dependerá su futuro.

Enero-Marzo 2006. Luego llegan las mismas "Recruit Fair", organizadas en todas las grandes ciudades, usualmente en coliseos, en los que se reúnen veinte, cincuenta o más empresas que están ofreciendo vacantes para los egresados. Cada empresa tiene un stand (un puesto) como en la antigua Feria del Hogar, e indican claramente (con un visible cartel) cuántos nuevos trabajadores van a aceptar este año. Los jóvenes se pasean entre todos ellos vestidos con sus impecables ternos negros (el único color serio aquí), hacen preguntas en los stands de las compañías en las que están interesados, conversan con los representantes de las mismas, y dejan con ellos su currículum si creen que aquella empresa es una buena opción. Durante la feria cada estudiante deja en promedio unas diez hojas de vida.

Marzo-Mayo 2006. En las siguientes semanas los estudiantes recibirán cartas de cada una de las empresas a las que están postulando. Algunas de estas cartas agradecen tu participación y te indican que están buscando personas de un perfil distinto al tuyo. Fuiste rechazado. Otras te invitan a visitarlos en una fecha especificada para un examen o una entrevista personal. Pasaste el primer round. la cosa no es fácil pero, si sobrevives tres rounds, estás adentro. Y un año antes, pues comenzarás a trabajar el primero de abril del siguiente año.

Mayo 2006-Marzo 2007. ¿Qué pasa durante ese año? No mucho. Como ya eres “parte de la familia” la empresa comienza a enviarte información de la misma y te asigna a alguna de sus oficinas en el país (ellos deciden a cuál). Si ésta está en una ciudad lejana a aquella en la que vives, te asignarán una habitación en el dormitorio de la empresa. Si por el contrario te toca trabajar en tu misma ciudad, te pagarán el transporte entre tu casa y la oficina, todos los días.

Mientras tanto debes esforzarte para concluir tus estudios adecuadamente (recuerda que falta aún un año para terminar) ya que, de no recibir un diploma, la empresa puede rescindir tu contrato.

Estamos comenzando marzo, y mis amigos que terminan este año (el año fiscal japonés, a efectos de estudios, pago de impuestos, etc., comienza en abril y termina en marzo del subsiguiente año) se están yendo de vacaciones a Europa. Aquellos que tienen un año más para terminar están avocados de lleno en el proceso de reclutamiento, y todos los demás están disfrutando unos días en casa.

El laboratorio está sorprendentemente vacío y silencioso, y puedo darme el gusto de escuchar música sin tener los auriculares puestos. Ojalá esto fuese así todos los días.

martes, marzo 07, 2006

Viajando en Shinkansen


Shinkansen Serie 0 [Foto, Wikipedia]

El primero de octubre de 1964, tres años antes del inicio de la construcción de la Vía Expresa de Paseo de la República, y más o menos al mismo tiempo que en Gran Bretaña British Railways ponía en operación su última locomotora a vapor, Japón inauguraba su servicio de tren súper expreso, el Shinkansen, justo a tiempo para las Olimpiadas de Tokio. Ambos eventos significaron para el pueblo japonés, aún con el fresco recuerdo de la derrota de la guerra, el ingreso de su país a la modernidad.

El proyecto para la fabricación de este tren ultra veloz se comenzó a desarrollar en los años 40 bajo el nombre de Dangan-ressha o "Tren Bala" y, aunque el nombre fué cambiado por el de Shinkansen o "Nueva Línea Principal" cuando fue reactivado después de la Segunda Guerra Mundial, su peculiar forma le valió quedarse con el apelativo de "Tren Bala" en occidente. El diseño de este primer modelo (Serie 0) fue más bien, según cuentan sus diseñadores originales, un homenaje a los famosos cazabombarderos Zero.

El Shinkansen redujo el tiempo necesario para recorrer los 553 kilómetros que separan las ciudades de Tokio y Osaka, de las originales seis, a sólo cuatro horas y, actualmente, realiza el mismo recorrido en dos horas y media. En menos de tres años alcanzó a transportar al pasajero 100 millones, y en sólo doce había alcanzado ya la marca de los 1,000 millones. En la actualidad transporta unos 130 millones de personas al año, y tiene un récord perfecto de seguridad: ningún pasajero muerto en 42 años de operación. La súper puntualidad de estos trenes no es un mito, ya que el promedio de tardanza para todos los trenes durante el año 2003 (incluyendo tardanzas por causas no imputables al servicio, como tormentas de nieve o el paso de tifones) fue de sólo 6 segundos. ¡A ver que nos den el récord de los Ormeño o Cruz del Sur en el Perú!


Shinkansen Serie 700

Viajar en Shinkansen no es barato (el boleto de Osaka a Tokio cuesta 140 dólares), pero es una experiencia digna de vivirse. El amable servicio japonés, la exactitud del tren, la limpieza y comodidad de sus asientos, y la sóla experiencia de viajar en uno de los trenes más rápidos del mundo hacen que valga la pena el costo. La mejor opción, si vienes de visita a Japón, será la de comprar un Japan Rail Pass que, por sólo 280 dólares, te permite viajar en todas las rutas del Shinkansen y líneas locales JR durante una semana. Quienes tenemos visa por plazo superior a 90 días, lamentablemente, debemos conformarnos con el Seishun Juhachi Kippu...


Interior de un Shinkansen Serie 700


Máquinas expendedoras en un Shinkansen Serie 700

Debido a consideraciones técnicas (i.e., radios de giro en curvas) el Shinkansen alcanza sólo 270 kph en el tramo más antiguo e importante, Tokio-Osaka, y la única forma de reducir aún más el tiempo necesario para recorrer esa distancia será con una nueva línea para el tren de levitación magnética MAGLEV, que necesitará ¡sólo una hora! para transportarte de una ciudad a otra. A 580kph aventajará, ciertamente, a los aviones que cubren la misma ruta.

Ahora los dejo con un corto video (que grabé camino al matrimonio de mi amigo) para que se hagan una mejor idea de cómo es el famoso Shinkansen. ¡Disfrútenlo!



PS: Si no tienen conexión de banda ancha, sugiero presionar el botón de "pausa" y esperar hasta que cargue todo el video (ver la barra gris). Luego presionan "play" y ¡voilá!