sábado, diciembre 31, 2005

Año Nuevo a la japonesa



A estas alturas tenemos todos ya programada nuestra celebración de año nuevo: un par de boletos para llevar a la novia a la fiesta en Aura, en la Huaka o en Ibiza, una cena prepagada para sorprender a la esposa en el Costa Verde o en el Astrid & Gastón, o una reunión familiar en casa (con toooooda la familia) con comilona pantagruélica, botellas de champagne, cotillón y algunos fuegos artificiales comprados por lo bajo en el mercadillo del barrio. Como sea que la celebremos, Año Nuevo es un día de fiesta, de alegría y de jolgorio.

En Japón, en cambio, ésta es una celebración de índole más bien familiar y religiosa, tal cual nuestra Navidad, pero que dura muchos más días. Las familias se reúnen y siguen algunas de las tradiciones típicas de esta temporada (llamada oshogatsu). Veamos:

Las semanas previas
Se realizan los bonenkai o fiestas para olvidar el año, organizadas por empresas, universidades y demás instituciones. Estas fiestas son similares a aquellas organizadas por las empresas para sus empleados en el Perú, con la salvedad que sólo duran de dos a tres horas como máximo y que nunca hay baile.
Se envían las nengajou o tarjetas de año nuevo. Estas contienen referencias relativas al animal que corresponde al siguiente año según el calendario chino. Para los curiosos, el 2006 es el año del perro.

Los días previos
Son los días del oosoji o limpieza, jornadas destinadas a la "purificación del ambiente" con el objeto de tener un buen comienzo de año. Todo el mundo limpia sus casas, oficinas y tiendas en los días previos al cambio de año.

La Nochevieja
Se transmiten dos clásicos especiales de televisión de fin de año: el Nihon Recorudo Taisho y el Kohaku Uta Gassen. El primero vendría a ser una especie de entrega de Grammy japonés, y el segundo un concurso de canto. Ambos son dos de los programas de mayor audiencia televisiva local.
A medianoche los templos tocan sus campanas 108 veces, y todos prueban un plato de fideos de arroz llamado Toshi-koshi soba o fideos de año nuevo.

Año Nuevo
El hatsu-hinode o la primera salida del sol es un evento que todos intentan no perder ya que representa al año que está comenzando.
Se sirven de almuerzo ozoni y osechi ryori, el primero es una torta de arroz en un caldo a base de bonito, y el segundo es un plato que incluye camarones, algas, huevos, castañas y cerdo, y que se supone trae buena suerte
El yuubinkyoku o servicio postal japonés tiene su jornada de trabajo más ardua ya que durante el día de gantan (primero de enero) sus trabajadores deben entregar todas las tarjetas de año nuevo enviadas. Si consideran que cada adulto envía en un mínimo de dos docenas de tarjetas, se pueden hacer una idea del arduo trabajo que le espera a los carteros durante ese día.
Los niños reciben su otoshi-dama o regalo de año nuevo, un sobre con dinero contante y sonante.

Los primeros días
Se realiza el hatsumode o la primera visita a un templo. Los más populares en Tokio y Kyoto atraen varios millones de personas (cada uno) durante los tres primeros días del año. Muchos visten sus mejores trajes y es un día ideal para tomar fotografías ;-) Los japoneses de deshacen de sus amuletos del año anterior (en una pequeña ceremonia que liberará los males) y compran amuletos nuevos.
Se usa el saludo típico del año nuevo: akemashite omedetou gozaimasu, kotoshi mo yoroshiku onegaishimasu, feliz año nuevo, agradeceré vuestras indulgencias continuadas durante este año.




¡Feliz año nuevo a todos ustedes!
¡Que el 2006 llegue colmado de alegrías y felicidad!
明けましておめでとうございます、今年もよろしくお願いします。
Agradeceré vuestras indulgencias continuadas durante el 2006

miércoles, diciembre 28, 2005

Adidas modelo FPF

El deporte nacional por antonomasia es el fútbol. El porqué de esto escapa a mi comprensión, ya que somos tristemente mediocres. Bueno, es verdad, tenemos algunos jugadores que destacan en el extranjero, como Claudio Pizarro, Roberto Palacios y Nolberto Solano, y tuvimos un pasado glorioso (aunque fugaz) en los 70s, pero en general nos mantenemos en el tercio central de la tabla mundial...



Desde que el Perú estuvo presente en el mundial de España 82 (hace casi un cuarto de siglo), no he vuelto a ver la camiseta nacional en ninguno de estos eventos. Y por ello me sorprendí tanto cuando al entrar a un centro comercial aquí en Kioto me encontré con las siguientes zapatillas en venta:





¿Adidas modelo Federación Peruana de Fútbol? Pues como diría Condorito: ¡Plop!

Pregunta ingenua: ¿Sabrán los de la FPF que existen estas zapatillas con su logo en venta al otro lado del mundo?

Pregunta suspicaz: ¿En qué bolsillos terminará el dinero por el pago de royalties?

sábado, diciembre 24, 2005

Navidad a la japonesa

Esta noche es Nochebuena y mañana es Navidad

Siendo ésta mi segunda Navidad por estos lares, trataré de responder a la pregunta de algunos amigos... "y, ¿cómo celebran la Navidad los japoneses?"

Primero lo primero, recuerden que Japón no es un país cristiano. Entre católicos, protestantes, ortodoxos y demás no superamos aquí el 1% de la población total, con lo que estas fiestas no tienen el mismo significado para la mayoría que en hispanoamérica. Navidad en este país es una fiesta tan comercial y extraña... como lo es Halloween en el Perú.

Así que encontraremos algo de espíritu navideño por las calles, disfrazado de músico ambulante (aquí con instrumentos de música de cámara)...



...colgado como adorno cada veinte metros en las calles...



...disfrazando al Coronel Sanders de Santa Claus (Papa Noel, San Nicolás o cómo le llames)...



...y, por supuesto, adornando las vitrinas de los establecimientos comerciales más caros y exclusivos. Después de todo, ¿qué es Navidad en el Japón sino una fiesta comercial?



Recuerdo haber descubierto asombrado tiendas con parafernalia navideña desde las primeras semanas de noviembre... ¡Si, desde principios de noviembre! ¡Ni en Lima nos adelantamos tanto! Lo gracioso es que mañana 25 comenzarán a desmontar los adornos... ¿Mañana dijiste? Si, mañana ¿Pero, mañana no es Navidad? Si, pero para los japoneses el día más importante no es el 25, sino el 24 en que tendrán su Christmas Date ¡¿Qué dijiste?! ¿Christmas Date? Si, hoy 24 los restaurantes estarán llenos de parejas que aprovecharán esta romántica fecha. Fíjate con atención en este anuncio en la puerta de un KFC: ofrecen combos navideños (botella de licor incluída) a un número limitado de personas. Los puntitos de colores representan las reservas hechas, y las banderitas negras los horarios copados...



El 24 de Diciembre se unió pues al 14 de Febrero como fecha de amor... de pareja. Todos gastan fortunas adquiriendo los regalos perfectos y planeando citas ultra-románticas (claro que hasta ahora no le encuentro el romanticismo a una cena en KFC, pero bueno, de gustos y colores...), y las chicas se toman su tiempo en los centros comerciales buscando el traje perfecto para la noche...



¡Nada mejor que un sexy traje navideño para la ocasión!



Si quieres ser más original, claro, comprarás estre traje de reno sexy en lugar del común traje de Mama Noela...



Y es que de alguna manera la información sobre el significado de la Navidad llegó distorsionada y/o incompleta. La noche de paz, noche de amor, llegó aquí sólo como noche de amor. La fecha se ha convertido en ideal para que las parejas se juren amor eterno... ¡en una cama de hotel!

Saquen lápiz y papel, y tomen nota, que les voy a contar cómo son las cosas por aquí. Navidad en Japón, tal cual Halloween en Hispanoamérica es fiesta de jóvenes. Los mayores no hacen grandes aspavientos y eventualmente comparten un Christmas Cake (otra interpretación muy local... si es el cumpleaños de Jesús, ¿no se debería celebrar con un pastel?), pero los jóvenes han hecho de ésta una fiesta muy suya. Una cena romántica, un regalo costoso y una noche de hotel son típicos del día. Si eres chica y aceptas una invitación a cenar el día de hoy, estás aceptando no sólo la cena y el regalo, sino tambien pasar la noche en un love hotel...

Efectivamente, hoy es noche de amor...
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Y mientras los japoneses disfrutan este día a su manera, los cristianos lo hacemos a la nuestra. Algunos irán a misa de gallo, otros a misa de domingo, algunos esperaremos que el reloj marque la medianoche, y otros celebrarán desde el amanecer, unos con pavo, otros con pollo o cerdo, algunos con sus familias y otros lejos de ellas. Pero todos lo haremos recordando a los nuestros, a nuestros parientes y amigos, deseándonos lo mejor para los próximos 365 días y esperando, de todo corazón, que el mundo decida vivir finalmente en paz.

¡Feliz Navidad a todos!

jueves, diciembre 15, 2005

¿Qué tan exótico es el Perú?

Llegué al Japón con las maletas llenas de prejuicios (¡y por ellos casi pago sobrepeso!). Uno de ellos tenía que ver con lo poco que creía conocerían los japoneses del Perú. Me habían contado historias de compatriotas a quienes no quisieron alquilar departamento ya que al escuchar que venían "de Perú", los posibles caseros habían entendido que venían "de Beirut"... ¡Ja! Yo tampoco quisiera tener un inquilino que de un día a otro decida inmolarse en mi casa, ¿no?

En fin, es sorprendente lo que conocen del Perú aquí. Digo, no es que puedan recitar la lista de nombres de todos los Incas ni nada (y francamente, yo tampoco puedo), pero por lo menos saben que estamos en Sudamérica, que MachuPicchu queda allí, y que los ovnis construyeron una pista de aterrizaje en Nazca.

Mucho de ello se lo debemos a Fujimori, ya que todos han escuchado de él y, gracias a eso, muchos abrieron su atlas buscando aquel paisito sudamericano con presidente japonés... Como sea, les contaba que me sorprendió saber que el nombre del Perú no es del todo desconocido por estos lares. Claro que todos asumen que todo nuestro país es sierra, que hablamos una lengua extraña, que todos sabemos montar llama y que la temperatura anual es "mucho frío, ¿no?"...

Les dejo de regalo algunas de las imágenes que tienen del Perú por aquí, para que se hagan una idea ustedes mismos...



Este anuncio está en la puerta de un centro de masajes. Digo, ¿acaso hay algo más relajante en el mundo que tomar un tren a las 5 de la madrugada, escuchar el traqueteo de las ruedas por unas 4 horas, llegar a un pueblo en el que todos quieren venderte algo en las narices, ser llevado a rastras al bus "express", dar vueltas como trompo por media hora subiendo mil metros, y luego tener que correr por las ruinas antes que te deje el tren de regreso? Si, efectivamente Machu Picchu me viene a la mente cuando pienso en relajarme...



Lástima, la foto no salió clara, pero con algo de esfuerzo se darán cuenta que en esta tienda venden talismanes peruanos a sólo 3.90 dólares cada uno... ¿Acaso es mentira que todos en el Perú llevamos nuestros propios talismanes de arriba a abajo? ¡Qué te lleven preso en este momento si no estás llevando colgada del cuello tu piedra natal!



Esta foto ya la había puesto antes, ¡pero en la repetición está el gusto! Claro que el gusto no está sólo allí, sino también en la comida peruana que ofrecen en este restaurante (llamado "Café de Nazca"). Por cierto nunca me atreví a cruzar la puerta ya que si los precios en restaurantes de barrio aquí se parecen a los que cobran en el Astrid & Gastón en Lima... ¡No quiero imaginarme cuánto costará darse el gusto en este sitio!



Ésta la tomé en la farmacia que tengo frente a la casa. Para hacerse una idea de los precios simplemente dividan entre 100 y tendrán el precio aproximado en dólares. ¿Alguien pagaría entre 25 y 40 dólares por un frasco de pastillas de maca? Bueno, repregunto, ¿alguien sabe qué es la maca? Para quien aún no lo sabe, ¡nada mejor que leer la explicación del frasco! Veamos:



Literalmente "El origen de la fortaleza del Perú en Sudamérica... MACA" y en letras más pequeñas, después de indicar los ingredientes (algo así como "ezocogui y creatina") la frase "Power up!"... ¡Pero claro que por supuesto que desde luego que sí! ¡Había olvidado la maca! ¿Cómo sino se supone que los peruanos seamos tan fuertes como un toro, altos como un poste, rápidos como un puma y encima con vista de cóndor? Es verdad, toda mi gente toma maca, y por ello vivimos más de 100 años y medimos más de metro noventa... ejem...


Todos nos hemos formado estereotipos de diversos lugares, ¿no? ¿Acaso no nos imaginamos a los japoneses caminando por las calles vestidos todos de ninja o en kimono? ¿no? ¡Ja! quizá yo veía mucha televisión... ¿eh? Pero bueno, por lo menos me divierte culturizar un poco a mis amigos de por aquí contándoles cómo son las cosas realmente por allá. Total, quién sabe, quizá alguno decida ir a pasar sus vacaciones en ese país de vida relajante, en el que todos somos fuertes como un toro, y en el que no podemos movernos de un sitio a otro sin los talismanes que nuestros dioses nos entregaron, ¿no?

¡Bienvenidos al Perú!

lunes, diciembre 05, 2005

Estar "In y Out" en Japon



Imaginen que mágicamente multiplicamos la población del Perú por cinco (¡adiós programas de planificación familiar!) y que todos nos acomodamos únicamente en la sierra, dejando costa y selva deshabitadas... Si pudieron hacerlo, ¡felicitaciones!, se habrán formado una vaga idea de lo que significa vivir en el Japón...

Es que este país debe acomodar ciento treinta millones de personas (¿bastantes, no?) en un área equivalente a la tercera parte del Perú (sin contar las 200 millas del Mar de Grau, claro). Para los ingenieros y empleados del INEI (¿hay alguno por allí?) esto quiere decir que la densidad poblacional del Japón es quince veces la del Perú. Para el resto de mortales esto quiere decir que donde en el Perú hay una persona, aquí deben acomodarse quince...

¿Se imaginan vivir así en el Perú? ¡Nos mataríamos entre nosotros! Bueno, eso ocurrió aquí hace cientos de años... ¿de dónde creen que salieron tantos samurai y ninjas? ¿para deleitar a los turistas? ¡Já! Pero pasaron los años y los japoneses se dieron cuenta que con algunas reglas de respeto mutuo la convivencia se haría más llevadera (y vivirían más, por cierto), y pasaron a convertirse en una de las culturas más corteses y ordenadas del mundo...

Pero no sólo de cortesía y orden vive la gente: siendo tantos, era imprescindible que las personas se reconocieran y se protegieran entre ellas, y por ello desarrollaron también un tremendo sentido de grupo. Así es que los japoneses desarrollaron los conceptos de "uchi" y "soto", o estar "dentro" o "fuera" del grupo. Estar dentro de un grupo, o ser del uchi (literalmente ser de la casa), garantiza que todos los miembros del mismo velarán por uno. Por supuesto, como nada en la vida es gratis, uno también debe velar por los demás poniendo el beneficio del grupo por delante del propio.

Éste es un concepto que quienes hemos sido criados en la cultura del "nadie te va a ayudar sino sólo tú mismo", del individualismo extremo, del capitalismo occidental, encontramos difícil de comprender. Si yo me esfuerzo más que los demás, ¿por qué no puedo beneficiarme más? Si mi empresa quiebra, ¿por qué voy a gastar de mi fortuna para seguir pagándoles el sueldo a mis ex-empleados? Si a mi me gusta el área técnica de una empresa, ¿porqué debo aceptar que me pongan en el área de ventas? Si uno de los gerentes de mi empresa faltó a la ley, ¿por qué debo sentirme avergonzado yo?... Y así la lista de cosas extrañas continúa ad infinitum...

La semana pasada, por ejemplo, me encontraba almorzando en la Universidad con dos compañeros y un profesor. Era inevitable tocar la noticia de la semana, el caso de Pizarro Yagi, un peruano acusado de asesinar a una niña de 7 años en Hiroshima. Mi posición, obvia, era que esperaba que el caso se manejase correctamente dentro del marco legal y que, de ser encontrado culpable, debería recibir todo el peso de la ley.

- Estaba preocupado por ti, Giancarlo-san - dijo el profesor - no sabía qué pensabas del tema
- Sólo espero que las personas no generalicen el comportamiento de esta persona con el de todos los peruanos...

Ese comentario me salió del alma ya que los japoneses, al vivir siempre pensando en "grupo", tienden a generalizar mucho más que nosotros. Y aquí en Japón poco a poco se ha hecho vox populi que el aumento de la criminalidad en el país se debe al aumento en el numero de extranjeros... ¿No es evidente acaso - para quienes vivimos en Japón - que los japoneses tenderán a pensar en nosotros, los peruanos, como asesinos de niñitas?

Pero resulta que el profesor no estaba pensando en ello, y de eso me percaté un par de horas después al comentar la conversación con otro amigo gaijin. Mi profesor, japonés al fin y al cabo, estaba pensando en términos de "uchi" y "soto". Pizarro Yagi es peruano y cometió un crimen. Yo soy peruano también. ¿No me siento abochornado, avergonzado, deshonrado, por lo que hizo?

Honestamente no me siento así. Por supuesto que, de comprobarse la culpabilidad de Pizarro Yagi, encontraré el hecho totalmente repudiable y completamente justificable su sentencia, sea la que sea. Pero lo más que sentiré será desprecio y repudio por el tipo, no vergüenza - en absoluto - por lo que hizo.

Si, si, algunos dirán "¡Pero no! ¡No te pases! ¡Qué vergüenza!". Y claro que yo también diré (en voz alta) lo mismo. Pero mi secuencia de pensamiento será: 1) El tipo cometió un crimen. 2) Él es peruano. 3) La gente pensará que los peruanos son todos criminales. 4) Yo soy peruano. 5) La gente me verá como criminal. 6) ¡Pero yo no soy criminal!. 7) ¡Qué vergüenza...!

Es decir, sentiré vergüenza por lo que creeré que los demás piensan de mí, NO por lo que el tipo hizo.

La secuencia de pensamiento de un japonés, en cambio, será: 1) El tipo cometió un crimen. 2) Él es peruano. 3) Ha deshonrado a todos los peruanos. 4) Seguro que los peruanos se sienten avergonzados...

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Hay cientos, miles, de diferencias culturales entre el mundo occidental y el oriental. Pensar en términos de "uchi" y "soto", por ejemplo, es una forma de ver el mundo. Pensar en términos del egocentrismo occidental es otra. ¿Alguna es mejor que otra? No, no lo creo. Son sólo visiones distintas...

Y esa es una de las mayores lecciones que saco de mi estadía en estas islas. Mis valores no son mejores que los tuyos, son sólo distintos.

Imaginen cuál hubiese sido el derrotero del mundo si, en la época de la conquista, Francisco Pizarro y Compañía hubiesen pensado así. O si Bush et al se dieran cuenta de lo mismo.

Ojalá todos pudiésemos pasar unos años viviendo en una cultura totalmente distinta de la propia. El mundo sería, indudablemente, un mejor lugar para vivir.