miércoles, marzo 16, 2005

El sueño de los justos

Tengo mucha suerte. Vivo a sólo 15 minutos en bicicleta de la Universidad. Pero la mayoría de japoneses no tiene esa dicha. El tiempo promedio de viaje de un japonés es de 2 horas diarias (una hora de ida y una de regreso). Pero como es el promedio, esto significa que así como hay personas que toman menos tiempo, hay otras que toman más, mucho más... En Lima el promedio debe ser similar, pero la ventaja en Japón es que vivir a 1 hora del trabajo implica vivir realmente en otra ciudad...

Un japonés recorre diariamente distancias que superan los 30 ó 40km en cada dirección, en tanto que en Lima en ese mismo tiempo sólo hemos recorrido unas cuadras... Otra ventaja en Japón es que el servicio de transporte público (buses y trenes) es de una excelente calidad (con horarios exactos) muy limpios y, sobre todo, muy seguros. Claro que ese tema de la seguridad aplica a todo Japón, y les cuento que la sensación es única. Uno no debe confiarse demasiado (en ningún lugar se debe bajar la guardia al 100%), pero tampoco estás esperando que venga alguien y te arrebate el reloj o el celular mientras caminas por la calle o tomas un café...

Por ello no es poco habitual encontrar japoneses (y japonesas) durmiendo a sus anchas en los trenes. Sin miedo a que te arrebaten la cartera, y con un transporte adecuado, ¡pues yo haría lo mismo en Lima!



Si quieren ver algunas otras fotos divertidas de japoneses aprovechando el viaje durmiendo, visiten la página de
MasaMania.

lunes, marzo 14, 2005

Cada loco con su tema...

Al llegar a Japón uno imagina encontrarse con cientos o miles de personas de ojos rasgados, todos igualitos, vistiendo terno oscuro y caminando al unísono, con un maletín bajo el brazo. Y es que esa es la imagen que de ellos nos han vendido tantas películas. Esa y la de los samurai y ninjas de antaño (pero uno francamente no espera encontrarse en estos días con ninguno de ellos por la calle).

Sin embargo al pisar finalmente suelo nipón y comenzar a transitar por sus calles, uno se encuentra con una fauna de personajes coloridos y tan distintos, que uno se llega a preguntar ¿qué ha pasado aquí?...

Y es que Japón ha cambiado muy rápido en las últimas décadas. Tan rápido, que Hollywood aún no ha tenido tiempo de actualizar sus estereotipos. Las generaciones anteriores trabajaron, muy duro, para hacer de este el gran país que es hoy, pero las nuevas, que no han vivido el trauma de la Segunda Guerra Mundial y que más bien han vivido toda su vida bajo el influjo norteamericano, quieren ser occidentales a toda costa.

Bueno, como siempre, esa afirmación no es cierta en el 100% de casos, pero es difícil no sentirse extrañado por personajes como el de la foto siguiente...



Estoy seguro no haber visto jamás nada parecido en Lima, pero también estoy seguro de no haber salido por sus calles con los mismos ojos que tengo aquí. ¿Qué fauna tenemos en el Perú? ¿Se sentirán tan extrañados los extranjeros por nuestros coloridos personajes, como nosotros por los suyos?

sábado, marzo 12, 2005

¡El avión, el avión!

¡Ah, mi primer 747! (Bueno, mi único 747...)



Tomé esta foto en mi vuelo desde Los Angeles a Japón. Luego de 7 horas en el aire en un Airbus de LanChile, y 5 horas de espera en el lounge de JAL en Los Angeles (¡tratado como en primera clase!). No sabía que me esperaba la mejor parte del viaje. Por puro prejuicio supuse que dado que los japoneses eran más bajos que los occidentales, los asientos de sus aviones estarían tan o más apretujados que los del LanChile. ¡Afortunado error! No sólo el espacio para las piernas fué más amplio, sino que el servicio en general fué mucho mejor. Varias películas y videojuegos para escoger, la posibilidad de elegir el plato a comer (¡en vajilla de cerámica!), en fin, la misma sonrisa de las azafatas me hizo sentir mejor tratado. Fué una grata primera impresión de lo que Japón tenía para ofrecer al llegar (14 horas después) a sus tierras.

El Servicio al Cliente en estos lares se escribe con mayúsculas. En general todo es más caro aquí que en cualquier otro país, pero la atención es impecable y los productos de primera.
Me pregunto sin embargo, ¿seríamos realmente capaces de pagar 50% más en el Perú por obtener un mejor servicio? Realmente lo dudo. Es una lástima, pero somos (y seguiremos siendo por muchos años) un país de "precios".

En fin, disfrutaré del servicio (y pagaré alegremente el sobreprecio) mientras esté aquí.

viernes, marzo 11, 2005

Las primeras bitácoras...

Acabo de añadir en este sitio, a fin de tener todo compilado en el mismo lugar, los correos grupales que envié desde mi llegada. No he modificado ninguno así que quienes me regalaron en su momento algunos minutos de su tiempo leyéndo los mismos, no encontrarán nada nuevo a continuación.

Yo sin embargo tuve tiempo de releerlos mientras los copiaba aquí, y me he divertido nuevamente recordando muchas de las anécdotas que pasé hasta entonces. Por cierto, encontrarán muchos errores ortográficos en los primeros correos que no he querido modificar, producto de la falta de tildes y ñ en los teclados de las computadoras japonesas. Ya tengo la mía propia, sin embargo, así que esa excusa no será válida más, y todo nuevo error que encuentren de aquí en adelante será única y exclusivamente responsabilidad de vuestro humilde servidor (quien aprobó con las justas, por cierto, Lengua y Literatura en el colegio).

¡Mea culpa!

jueves, marzo 10, 2005

¡Casi un año!

Casi un año en Japón. ¡Dios! ¡Cómo vuela el tiempo!

En algún momento del año pasado un amigo me preguntó si estaba levando un diario de las cosas que me pasaban en Japón. Tú sabes - me dijo - para recordar en el futuro tus experiencias por aquí. No, ¡qué vá! - le respondí - Todo esto es demasiado alucinante como para olvidarlo jamás...

¡Mentira!

Hace unos días me puse a revisar algunas de los cientos de fotografías que he tomado por estos lares, y comencé a recordar lugares, anécdotas y personas que poco a poco se estaban esfumando de mi memoria... Es increíble como el tiempo se encarga de borrar experiencias y recuerdos, y cómo volver a verlas (en fotografía) te puede traer tantas remembranzas...
Así que sí, pues sí. Decidí ceder a la tentación y abrir un blog por estos lares, cosa que mato dos pájaros de un tiro: primero dejo constancia escrita (y gráfica) de las cosas que estoy viviendo aquí para que mis nietos no crean en 20 ó 30 años que su abuelo es un
BigFish y, segundo, pues de esta forma todos mis amigos (ustedes) se enteran que sigo vivo y coleando y conocen, si quiera indirectamente, cómo es este gran país.

Bienvenidos pues a "Desde Japón", dejen comentarios para saber que estuvieron por aquí, y ya nos vemos...

Giancarlo